10 accesorios para hacer «time-lapses» de calidad

22 oct 10 accesorios para hacer «time-lapses» de calidad

El «time-lapse», como muchas otras técnicas fotográficas, ha vivido una gran revolución estos últimos años al compás del avance tecnológico que han experimentado las cámaras y la aparición de numerosos aparatos que proporcionan un sinfín de posibilidades creativas. Si bien no todos son necesarios para obtener fantásticos resultados, he aquí diez accesorios que deberían formar parte del arsenal de un buen «time-lapser».

Intervalómetro. También conocido simple y llanamente como mando remoto, el intervalómetro es una herramienta inexcusable para la realización de secuencias «time-lapse». Con él podemos programar el intervalo, el número de tomas y la duración de las mismas. Hay muchos modelos en el mercado, pero casi todos son variaciones de un mismo aparato y sus menús son prácticamente idénticos. Un consejo sería comprar dos de los más baratos, pues todos funcionan igual de bien y «mueren» cuando menos te lo esperas, así que es fundamental tener uno de repuesto en la mochila. Hay que evitar los intervalómetros inalámbricos: aunque no tener cables colgando puede parecer atractivo, son más proclives a fallar.

Trípode. Como ya hemos señalado otras veces, el trípode es el mejor amigo del autor de «time-lapses». Es fundamental que sea estable y robusto, pues la cámara deberá estar anclada en una misma posición disparando durante muchos minutos o incluso horas. Además, en no pocas ocasiones efectuaremos exposiciones largas, con lo que la estabilidad del vídeo dependerá en gran medida de la calidad del trípode y nuestra forma de montarlo. Servidor suele usar rótulas de bola: me parecen las más prácticas y rápidas de configurar. En cuanto a las patas, trabajo con unas telescópicas de tres tramos de carbono, pues son ligeras y muy estables. Un pequeño truco: cuando necesitamos estabilidad extra, sobre todo en escenarios con mucho viento, podemos atar el trípode a la mochila con un mosquetón y un cordino de escalada.

Tarjetas de gran capacidad. Debido al gran número de tomas que hay que realizar para la consecución de un «time-lapse» (al menos 250 por plano) el consumo de memoria es muy elevado. Más aún si disparamos en RAW, cosa que deberíamos hacer para conseguir los mejores resultados posibles. Dependiendo de la resolución de la cámara y la calidad que elijamos, cada plano puede ocupar entre unos pocos cientos de MB hasta varios GB. Por eso es necesario que comprobemos cuántas imágenes es capaz de almacenar nuestra tarjeta de memoria para saber cuántos planos podremos grabar en una sesión. Por ejemplo: si usamos tarjetas de 32 GB y en ellas nos caben unas 1.200 fotos en RAW, sabemos que podremos grabar unos cuatro «time-lapse» por tarjeta.

Zoom angular. Hay una óptica para cada tipo de fotografía y situación, y sin duda la más utilizada en «time-lapse» es el angular. Esto no quiere decir que no se hagan secuencias con teleobjetivo, pero es cierto que para los motivos más comúnmente fotografiados con esta técnica (paisajes, ciudades, cielos y estrellas) es más adecuado el gran angular. La distancia focal del mismo dependerá en gran medida del tamaño de nuestro sensor. En una cámara full-frame es recomendable usar un zoom de 17-35 milímetros o similar, mientras que en una APS-C necesitaremos un objetivo de 10-20 milímetros para conseguir el mimo campo de visión. La luminosidad de la óptica es -cómo no- muy importante, sobre todo si nos gusta la fotografía nocturna. En este caso debemos buscar el objetivo más rápido posible, de al menos f2.8, ya que por cada paso de diafragma que perdamos deberemos duplicar la duración de las tomas. Y recordad que necesitamos al menos 250…

«Slider» motorizado. Si hay un accesorio que ha traído dinamismo y creatividad al mundo del «time-lapse», ése es el «slider» motorizado. Este aparato nos permite mover la cámara muy lentamente sobre un eje horizontal a lo largo de un carril de aluminio de normalmente un metro de largo. Algunos modelos, como el Kietacam-M, nos brindan además muchas otras posibilidades: movimiento panorámico, modos HDR y 3D, repetición de movimientos con gran precisión y a diferentes velocidades controlados desde un tablet… Una vez que has hecho un «time-lapse» con movimiento de cámara, no querrás volver a usar un plano fijo.
Filtros de densidad neutra. He aquí un accesorio que pone de manifiesto cuánto tienen en común el «time-lapse» y la fotografía, ya que en ambos campos los filtros de densidad neutra se hacen totalmente necesarios si queremos obtener resultados de aspecto profesional. Estas piezas nos permitirán usar tanto diafragmas más abiertos -incluso en situaciones de alta luminosidad- como realizar tomas mucho más creativas con exposiciones largas. Los más utilizados son los circulares de rosca. Si tenemos ópticas con diferentes diámetros, podemos comprar filtros para la mayor y anillos conversores para las pequeñas, y así nos ahorraremos un buen dinero. Es recomendable usar un portafiltros de tipo Cokin o Lee para alojar filtros cuadrados que nos servirán para cualquier óptica. En ellos podemos además insertar filtros graduados neutros para compensar la diferencia de luz entre el cielo y la tierra.

Cabeza motorizada. Otro de los elementos que pueden ayudarnos a dar movimiento a nuestros «time-lapses» es la cabeza motorizada. Si bien este accesorio está en principio diseñado para alojar un telescopio astronómico con el que poder hacer un seguimiento del Sol y las estrellas, son muchos los «time-lapsers» que están usando estas económicas cabezas para conseguir suaves movimientos panorámicos tanto horizontales como verticales. Quizá la más extendida sea la Merlin, gracias en parte a su módico precio y facilidad de uso mediante el controlador que junto a ella se suministra.

Baterías extra y empuñadura. Algo que no puede faltar en la mochila de un «time-lapser» es un buen arsenal de baterías extra. Nunca tendremos demasiadas, sobre todo si trabajamos en zonas de frío intenso, donde suelen consumirse con mucha mayor rapidez. Si bien es cierto que las originales duran mucho más tanto en funcionamiento como en vida útil, su precio a veces es prohibitivo en comparación con las clónicas de terceros fabricantes. Si nuestra cámara admite una empuñadura vertical en la que podamos alojar un par de baterías, merece la pena comprar una para duplicar la autonomía de la cámara, sobre todo si nos disponemos a hacer «time-lapses» nocturnos o de largos atardeceres.

Mochila. Uno de los accesorios más prácticos y a su vez el que se encargará de guardar y proteger todos los anteriormente mencionados -que no son pocos- es la mochila. En el mercado hay infinidad de modelos entre los cuales podemos elegir: grandes, pequeñas, bandoleras, con ruedas… Deberemos optar por la que más se adapte a nuestro equipo, en la que quepa todo y no sobre nada. En muchos casos son caras, pero se acaban amortizando.

Kit de limpieza. Éste es el típico accesorio que siempre olvidamos comprar o nos dejamos en casa, y sin embargo no encontraremos en este caro mundo de la fotografía nada tan útil y barato como una pera de aire, un paño para ópticas y un bastoncillo para el sensor. Si uno sabe usarlos debidamente (de lo contrario, mejor dejar en manos del servicio técnico esta tarea), éstos son los tres elementos básicos de un buen kit de limpieza casero. No hay nada tan frustrante como tener un «time-lapse» de 250 o incluso 500 tomas con un pelo o varias motas repartidas por todas y cada una de nuestras imágenes.

Enrique Pacheco es formador y especialista en «time-lapse». Trabaja para Getty Images y realiza talleres en diferentes países.